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Dorn-Architraidor

No, ¡maldita sea!, esos malditos Apóstoles de la Muerte, hijos del principe demonio de Nurgle Pestilus, estan atacando nuestro mundo.

Presencié la Herejía de Hurtell, y cómo él y los suyos atacaban a nuestros aliados imperiales de 7ima Columna... no pude prevenirlo, y ahora Nurgle ha llegado a este nuestro mundo Seph mediante uno de sus mayores heraldos... el propio Pestilus. No entiendo cómo los Caballeros Grises no han acudido, o algún Guardián Imperial de la Colmena... o la mismísima armada de la Casta Imperial Seph.

He de buscar una manera de cambiar el tiempo, y los acontecimientos; pues Bn'kri es un Mundo Doncella Eldar-Seph... y nos ha costado varios eones poblarlo.

Hay una manera factible de cambiar el tiempo, pero puede ser aún peor: La Telaraña. La Telaraña fue construida por los Kadeshi hace muchísimo tiempo, y sólo se utilizó una vez: La Guerra de los Mil años. Sirve para cambiar acontecimientos, aunque 1 de cada 100.000 trillones de veces acierta. Retrocedí en el tiempo, pero algo, algo que se me escapa de la mente, me arrastró a un universo paralelo, donde el leal es traidor y el traidor es leal. Rogal Dorn, el Pretoriano de Vakjala, estaba a punto de traicionar a su padre, y yo no podía hacer nada. Encabezaba un ataque enorme, que derrumbó y dejó en un estado de No-Muerto a Vakjala durante los siglos de los siglos... preferiría ver arder Bn'kri antes de ver muerto a Vakjala... pero me he quedado estancado aquí, en este universo paralelo..., y no hay escapatoria.

La Herejía de Dorn fue un suceso alternativo a la Herejía de Hurtell descubierto en una dimensión alterna por el vidente Seph Ha'friu, donde el leal es traidor y el traidor es leal.

Preludio

Tras más de 28.000 años de Gran Guerra, hace mucho que los Señores Progenitores fueron encontrados. La Gran Guerra ha avanzado ultimamente a un ritmo estancado, ya que cada vez quedaba menos espacio sin conquistar en la galaxia y deberían dirigirse a la vecina galaxia de Andrómeda. 

Poco tiempo atrás, algunos de Ellos hicieron una cruzada conocida como la Cruzada de Nepotes Primaris, expulsando a un enorme contingente de Neónido que habría haber hecho retroceder a la mayoría de soldados si no fuese por la guía y presencia física de la mayoría de Señores Progenitores. Dubitativos ante su gran avanze, los Señores Progenitores querían saber por qué su padre el Emperador se retiraba a Haackunck para hacer algo que decidió ocultar a Sus hijos, y sin saberlo; implantando la semilla de la traición.

Hurtell Ésvero fue objetivo de Straga, Gran Demonio de Tzeentch, que había sido mandado para poseer al Alto Pretoriano. Pero gracias a la presencia física del Primer Capitán Boreas de la Legión de los Pretorianos de la Palabra y la presencia psíquica del Señor Progenitor de la Legión de los Devoradores de Mundos; Angran, se consiguió expulsar a Straga.

Straga fijó su objetivo en Vakurus Doent. Los Dioses del Caos, que se habían puesto todos de acuerdo para la posesión del Señor de la Guerra, no sabían que Vakurus era incorruptible. Claramente, Straga fue vencido. Entonces, aburridos de tanto esperar, los 4 Dioses mandaron una orden a Straga: Corromper a cualquier Señor Progenitor que no sea Vakurus Doent y Hurtell Ésvero.

Centró su punto de mira en Rogal Dorn. Straga venció la lealtad de Rogal Dorn a base de derrotas aplastantes que obligaban al Pretoriano del Emperador a meterse en la Jaula de Hierro para reflexionar,  lo cuál acabó desgarrando la mente del Señor Progenitor de la Legión de los Puños Imperiales y corrompiendolo.

Straga venció al Emperador y los suyos indirectamente, pues Rogal Dorn tenía un pequeño contingente de Puños Imperiales en el Palacio Imperial, y de hecho eran los que habían construido las defensas.

Estallido de la Herejía

Lóbulus Russ atacó a Bárbarus en Beta Doradus III. Sanguinium atacó Tallarn IV junto a Panther Tha'Julen. Halconún y Terrus Mégnicus atacaron a Fúlgruto Droneo. Hýdracus fue atacado por Rogal Dorn. Konrad Kurze se separó de la Legión de Mortarión, revelando sus orígenes y apoyando a los leales. Todo fue un caos absoluto.

Primer ataque: Tallarn IV

Rogal Dorn obligaba a Sanguinium y Panther Tha'Julen a no atacar, pero estos dos se empeñaron en hacer el primer ataque. Pese que Rogal Dorn insistía en no atacar, ambos Señores Progenitores hicieron callar a su líder y se lanzaron al ataque, quedando ellos dos como los únicos traidores en principio.

Tallarn IV fue objetivo de los corrompidos Sanguinium y Panther Tha'Julen, pero fue defendido por Pestilus y Angran y sus Legiones. Sin embargo, todo fue interrumpido por una llamada urgente. Dorn llamó a los suyos para acudir a Thanathian III, para planificar el ataque. Los oficialmente traidores eran Sanguinium, Panther Tha'Julen, Lóbulus Russ y Rogal Dorn.

Segundo ataque: Thanathian V

Thanathian III era un planeta boscoso, que se había terraformado para que fuese idéntico a Terra. Allí, los 4 herejes llamaron a las fuerzas imperiales para abrir un conflicto masivo, que fue parado por Fúlgruto Droneo. Fúlgruto avisó a ambos bandos que él se iba a separar del Imperio, y declarar un nuevo segmento: Segmentum Gradaissa. El conflicto les llevó a ambos bandos a Thanathian V, donde Fúlgruto resistió junto a Rogal y los suyos sin saber qué estaba ocurriendo. Fúlgruto no sabía que se estaba aliando con hermanos que habían sido tocados por el Caos, y acabó abriendo fuego a sus antiguos aliados.

Angran, Halconún y Hýdracus fueron enviados a suprimir de una vez por todas la rebelión. 

La muralla de los Heraldos Azules acabó reducida a cenizas con la oleada de aliados que llegaban. Estas tres Legiones, las de Korvus Toran, Réptilus y Mortarión, abrieron fuego a los leales y a Fúlgruto, pero no a los traidores. Los intercomunicadores se llenaron de súplicas de alto el fuego, que fueron ignoradas por las tres Legiones.

Fúlgruto Droneo acabó viéndose obligado a ayudar a los leales al Emperador, pese que deseaba evitarlos por su bien.

Rogal Dorn insistió a Fúlgruto que parase de matar a sus aliados, pues gracias a ellos Fúlgruto se podría independizar tranquilamente. Fue Terrus Mégnicus quien acudió a salvar a los leales, casi matando a Fúlgruto en los restos de su palacio.

No me imaginaba esto de ti, hermano. El orgullo de tu Legión te ha llevado a independizarte y por suerte no estás tocado por la asquerosa mancha del Caos, pero lo que has hecho es una ofensa al Emperador..., y no hay marcha atrás.- Terrus Mégnicus a Fúlgruto, antes de marcharse de Thanathian V.

Pese que las fuerzas traidoras eran aplastantes y supuestamente Hýdracus murió a manos de Korvus, las 4 Legiones Leales consiguieron escapar rápido y acudir al Palacio Imperial, donde les esperaban Hurtell, Vakurus y el Emperador.

Tercer y último ataque: Asedio al Palacio Imperial

El Palacio Imperial estaba fuertemente custodiado por el Adeptus Custodium, la élite dentro de la élite de los Capellanes, la élite del Imperio. También se presentaron las Legiones de Hurtell Ésvero, Hýdracus, Vakurus Doent, Pestilus y Lorgan, el resto se había quedado estancado en unas crecientes tormentas desliespaciales. 

De los traidores, las Legiones de Korvus Toran, Réptilus, Rogal Dorn y Sanguinium se presentaron. Los traidores temían la llegada de Bárbarus, Terrus Mégnicus, Angran y Halconún junto a sus Legiones, llegando tan solo de estos cuatro Terrus.

Hurtell Ésvero y Terrus Mégnicus, el maestro de la defensa y del asedio respectivamente, lucharon codo con codo mientras Konrad Kurze se llevaba al Emperador a un lugar seguro. Vakurus Doent encabezó el ataque junto a su Legión. Pestilus y sus Apóstoles de la Muerte defendían a Lorgan y sus Pretorianos de la Palabra mientras estos asediaban el recién tomado espaciopuerto de la Sala del Lobo, donde Sanguinium y Korvus Toran estaban tramando un asedio orbital masivo que tiraría patas abajo el escudo desliespacial del Palacio y permitiría patear la enorme puerta del Palacio. Pestilus clavó la enorme guadaña que portaba en el pecho de Korvus mientras este intentaba huir, y el Señor de la Muerte mató a el Cuervo.

Un estallido de suerte se produjo para los traidores: Lóbulus Russ salió del desliespacio junto a la totalidad de sus tropas, dejando desprotegido Fenris. Hurtell habló psíquicamente con Bárbarus, que estaba de camino y ansiaba una venganza por lo que le hizo Lóbulus, y le obligó destruir Fenris y todo el sistema. Así pues, la Legión de los Beta Doradus y Bárbarus pusieron rumbo a Fenris y aplastaron toda resistencia, pero no sabían que el Lobo había dejado una pequeña guarnición en Fenris..., que no estaba tocada por el Caos. Bárbarus mando a estos 400 Lobos Solitarios junto a un pequeño contingente de 1.200 Beta Doradus a Haackunck, para defenderlo.

Cuando los refuerzos llegaron a Haackunck, el campo de batalla era un lugar intransitable. Hurtell y Terrus, junto a sus Legiones, llevaban un día y una noche enteras luchando contra los renegados. Para cuando los refuerzos enviados por Bárbarus aterrizaron, todo se calmó y todos se quedaron atónitos: Sanguinium había cogido por sorpresa a Terrus de la espalda y lo había elevado; después, en pleno aire, lo tiró y le partió la columna de un rodillazo. Al caer, Terrus estaba inconsciente y desangrándose, pero los Lobos de Lóbulus Russ se le avalanzaron encima destripando vivo al Señor Progenitor de la IV Legión. Todos se callaron ante este suceso, que dejó perplejo a cualquier Capellán y soldado presente.

Justo después de la muerte de Terrus, su Legión se lanzó al ataque, como si deseasen acabar igual que su Padre Defensor de Terra. Pese que Hurtell ordenó a la Legión retroceder, aprovecharon para patear la puerta que tan bien diseñó Rogal Dorn, para demostrarle al Architraidor el enorme fallo que cometió en las defensas de la Gran Puerta.

El plan de los Martillos de Terra de derrumbar todas las puertas para arrinconar a los herejes dentro de las murallas funcionó, y la Legión Hydra se encargó de eliminar uno por uno a cada infiltrado en la Santa Muralla del Palacio Imperial.

Cuando la Legión del difunto Korvus Toran se aventuró al ataque, varios andadores de la Legio Templarium aparecieron, destrozando a todos y cada uno de los Cuervos Vigías que se aventuraban. Los Redentores Sanguinarios y los Lobos Solitarios se avalanzaron sobre la muralla pero la Legión Hydra, los Martillos de Terra y los Devoradores de Almas los repelieron. Habían recobrado la aplastante victoria que podrían haber degustado en Thanathian V.

Los herejes lo estaban pasando muy mal, pero cuando llegó Bárbarus, esa sensación de pasarlo mal fue un nivel más arriba: Era una pesadilla que se vivía en las carnes de cada traidor. Pero Bárbarus, dañado psicologicamente por la muerte de su amado hermano Terrus, se lanzó junto a los suyos al ataque. Los pocos Redentores Sanguinarios que estaban intentando asediar el Palacio fueron diezmados al instante por los Taurinos del Inframundo y por los Beta Doradus.

En cambio, los muchos Puños Imperiales que había sobre el campo de batalla iniciaron un asedio muy bien organizado sobre los andadores de la Legio Templarium, siendo acompañados por un andador clase Dawnwar. La Legio Templarium fue apoyada por varios regimientos de las FAD7C, pero varios andadores y millares de soldados cayeron en el intento. No fue en vano la muerte de tantos soldados, pues la Legión de los Apóstoles de la Muerte llegó, acompañada de los Sumerios Modernos de Vakurus Doent.

Una enorme sombra cubrió el complejo principal del Palacio, ubicado en el epicentro del Palacio Imperial. Era la Phalanx, nave nodriza de la antigua Legión de Rogal Dorn. Rogal Dorn, pensando que los suyos estaban aplastando a las tropas imperiales y sin enterarse de la pérdida de Korvus Toran, bajó los escudos. Ciertamente, los escudos no se bajaron por orden de Rogal, sino por la acción de Konrad Kurze. Konrad se infiltró en la enorme Fortaleza-Monasterio de Rogal Dorn y destrozó uno de los muchos generadores de escudo. Todo fue planeado por el Emperador y Konrad en un lugar seguro, mientras Terrus Mégnicus moría a manos del traidor Sanguinium: el plan consistía en desactivar temporalmente el escudo, desactivarlo el tiempo justo como para entrar, y dirigirse a por el Architraidor.

Mientras Konrad Kurze se infiltraba y ponía en juego su plan, Hurtell Ésvero y el Emperador Vakjala I`Kusovai se adentraron a solas en la Phalanx. Por deseo de los Dioses del Caos, ambos fueron dispersados por toda la vasta y gargantuesca nave. Por casualidad, Hurtell y el Emperador se reunieron en las puertas de la sala de mando, y la patearon.

Dentro se encontraba Rogal Dorn sólo, destrozando todo símbolo del Caos que hubiese en la sala. Se giró y les dijo que había expulsado al demonio que le había poseído, y Hurtell se dirigió a Rogal Dorn con los brazos abiertos, en signo de amistad. Siendo más cauteloso, el Emperador se retiró a las puertas abiertas de la sala, tropezándose con una losa de mármol que dejaba al descubierto una parte del torturado cadáver de Konrad Kurze. Para cuando el Emperador iba a avisar a Hurtell, fue demasiado tarde: Rogal había atravesado con su garra a Hurtell.

Vakjala reforzó su alma de valentía y permitió que aquella sala viese la muerte de un tercer hijo suyo, esta vez a sus manos. El malherido Hurtell observó la batalla épica entre padre e hijo. Los 4 Dioses del Caos bendecieron en el último momento a Rogal Dorn, quien no supo qué hacer con esos poderes nuevos. Vakjala terminó de matar a Rogal, arriesgando Su vida.

Secuelas de la Herejía

El Imperio entero se desmoronó, y toda la Gran Guerra se paralizó. Vakurus intentó dirigir a los Señores Progenitores vivos, cediendo unicamente Angran y Bárbarus.

Lorgan y Pestilus se lanzaron a por los herejes, acompañados de los formidables Martillos de Terra. Los Ángeles del Blarg apoyaron este avanze, y un sinfin de Capítulos siguieron la causa. Los herejes fueron expulsados de sus mundos de origen y llevados al Mirador Infernal, desde donde lanzan atroces cruzadas contra el Imperio.

La Jaula de Hierro

Artículo principal: Batalla de la Jaula de Hierro

Convencidos de sus errores, y negándose a acatar la nueva edición del Codex Neptunis hecha por Angran y Lorgan, la Legión del difunto Terrus Mégnicus, los Martillos de Terra, se encabezó de lleno en un asedio contra los ahora llamados Legión Negra.

Conocida como la Batalla de la Jaula de Hierro, los Martillos de Terra se lanzaron al combate en Sebastus Primaris como si no hubiese un futuro. Este suceso ocurrió instantaneamente tras la Herejía de Dorn, y los Martillos de Terra, dirigidos por el Primer Capitán Júlane, entablaron combate con la Legión de Dorn.

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