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Cita inicio Que Arda la Galaxia. Cita final

Hurtell Ésvero, durante la Atrocidad de Thanathian III.


HerejíadeHurtell

Terrus Mégnicus descubriendo el cadáver de Sanguinium a pies del Architraidor Hurtell Ésvero

La Herejía de Hurtell fue un enorme conflicto armado, ostigado por el Caos, con el fin de controlar a 7ima Columna. La Herejía ha sido fuente de las más titánicas refriegas de la historia, tales como el Colerocausto de Bloodriver, la Masacre del Desembarco de Thanathian V o la Batalla de los Tres Mundos. Todos estos conflictos han pasado a la posteriedad como mitos y leyendas, pues el Imperio teme que se vuelva a repetir una traición de tal magnitud.

En cierto modo, Hurtell Ésvero fue el más querido de todos los Señores Progenitores, y también el más alagado por su fría furia como Alto Pretoriano que fue en su momento. Algunos estudiosos Imperiales afirman que todo empezó con el éxito imperial en la Cruzada de Nepotes Primaris, donde Vakjala anunció su retirada a Haackunck sin motivo alguno, lo cuál arraigó la semilla de la deslealtad en los corazones de los Señores Progenitores. Falsas resultan las hipótesis del comienzo de la Herejía, pues todo comenzó hace mucho tiempo, en Cáoro XIX. 

Preludio de la Herejía

La pregunta es: ¿qué tienen que ver los Seph con la Herejía de Hurtell? 

El mundo astronave de Cáoro XIX se declaró independiente de la Casta Imperial Seph poco antes de la creación de los Señores Progenitores, lo cuál terminaría de cerrar el pacto entre Vakjala I`Kusovai y Nair Dsan de que 7ima Columna tomase el relevo de lo que antaño fue el imperio más glorioso de la Existencia. Cáoro XIX estaba en contra de la ascensión de 7ima Columna al poder, por tanto, tramó un plan demasiado intrincado para el cerebro de un humano corriente, e hizo un gran pacto de sangre con la Disformidad para que a los experimentos de Vakjala I`Kusovai les surgiesen, en el mejor momento para 7ima Columna, defectos que harían que el sueño del Emperador para unificar el universo bajo un mismo estandarte se derramase por sus costuras, lo cuál desencadenó el deseo de los Dioses del Caos de aprovechar tal pacto para dominarlo todo ellos. Fue la Coalición CIRAS, compuesta por varias razas, quien dio dos posibles resultados para tal conflicto:

Resultado bueno: Victoria del Caos

Hurtell acabaría matando a su padre, y a los hermanos que apoyaban la causa del Emperador. Terminaría por dominar todos los avanzes de su padre, lo cuál le resultaría imposible debido a que eran demasiados, y acabaría por desgarrarse su poca cordura que residía en su alma, y atacaría a los hermanos que tanto le ayudaron en su propósito, hasta enzarzanarse en una cruel batalla sin parangón, en la cuál Hurtell y todo el Imperio acabaría por destruirse, y con ellos, los Dioses del Caos se extinguirían como una ténue llama al ser tocada por un monzón.

Resultado malo: Victoria Imperial

Pese que parece absurda que la Victoria Imperial resultase ser el mal camino, la CIRAS predijo que, si ganaba el Imperio, a pesar de que se quedaría aún más estancado de lo que estaba, el Universo entero acabaría por ser exterminado al sucumbir al Caos, lenta y dolorosamente, todo el Imperio de 7ima Columna.

Por ése motivo, la CIRAS influyó en Hýdracus y Alpharius para que, los maestros del engaño y la guerra de guerrillas, se unisiesen al bando que debía ganar para asegurar su victoria. Al igual que influenciaron inconscientemente en Hurtell al hacer que éste reclutase a Halconún aprovechando los lazos que había entre ambos o que, el fanático Lorgan y sus Pretorianos de la Palabra se uniesen al Caos para que su numerosa legión diese las de ganar a Hurtell.

Pero algo salió mal.

Primeros compases de la Herejía

Hurtell había sido susurrado por los Dioses del Caos desde su primer encuentro con el Emperador, en una de las vastas y erosionadas Ciudades Colmenas de Khomian, para que cometiese tales actos. Después de varios milenios, y de haberse ganado la confianza de sus hermanos, Hurtell pasó a la siguiente fase: conseguir vástagos para su causa. Encontró asentamientos Precursor-Neónido por toda la galaxia, y aprovechó que tenían el mismo objetivo que él para negociar un ataque conjunto al Palacio Imperial. Nadie, aparte del mismo Emperador, conocía tan bien el Palacio y sus defensas como Hurtell. 

Después de reclutar a varias flotas extremistas de las razas Precursora y Neónido, Hurtell negoció con el hermano con el que tenía más amistad: Halconún. Halconún no tenía intenciones de atacar al Emperador y destrozar Su trabajo, pero Hurtell le obligó, alegando He hecho muchas cosas por tí, hermano. Ahora me debes de devolver el favor que te he hecho, y la ayuda que he proporcionado a tu ténue Legión, revelándota contra Padre.

Primer ataque: Tallarn IV

Tallarn IV era un planeta muy poblado, que había costado demasiado colonizar debido a que era un mundo hostil de grado Alpha (Muy hostil). Los Apóstoles de la Muerte, dirigidos por su corrompido Señor Progenitor Pestilus, diezmaron a la población y después lanzaron un gran bombardeo vírico, que probocó que Panther Tha'Julen y los suyos atacasen. Vakurus Doent y sus Sumerios Modernos ayudaron a Panther en su tarea de aniquilar a los Apóstoles de la Muerte, pero recibieron la orden de asegurar Thanathian III antes de que los renegados lo capturasen.

Mientras que esas dos legiones leales se retiraban, Pestilus siguió bombardeando Tallarn IV, hasta que se transformó en una roca inherte que no podría ser vuelta a recolonizar en mucho tiempo.
240px-Eudicus Assault Squad

Una escuadra de Garras del Halcón leales luchando contra los de su Legión en Thanathian III

Segundo ataque: Thanathian III

Thanathian III había sido declarado independiente hace poco, y Hurtell y los suyos (Salvo Pestilus, que estaba bombardeando Tallarn IV) acudieron a defenderlo a toda costa. Hurtell encontró un contratiempo: Un crucero, liderado por capitanes de compañía leales de legiones renegadas, avisó a tiempo al Emperador de la revuelta.

El Emperador mandó a los Redentores Sanguinarios, los Reptilianos y los Lobos Solitarios al combate. Masacraron a los pocos herejes que había dejado la primera oleada de Ángeles Ilusorios y Sumerios Modernos en un momento. Dos de ellos, los Reptilianos y los Ángeles Ilusorios, casi conocieron su final en el tercer ataque.

Thanathian III fue una victoria para los Imperiales, un éxito que les fue arrebatado de las manos.

Tercer ataque: Thanathian V

Artículo principal: Masacre del Desembarco de Thanathian V

Terrus Mégnicus vio que los renegados se retiraban al vecino planeta de Thanathian V, donde habían ya fortificado una meseta, conocida como la Meseta de Urgell. También, bajo el consejo de Rogal Dorn, ordenó a Korvus Toran y sus Cuervos Vigías ir acompañados de Mortarión y sus Amos de la Muerte, para reforzar el placaje mortal de los leales a las tropas de Hurtell Ésvero. No consiguieron hacer mucho, pues la meseta estaba muy fortificada.

Panther Tha'Julen hizo un bombardeo inicial sobre las defensas, lo cuál no hizo mucho, como descubrieron antes por medio de simulaciones, pero aún así, deshabilitó los escudos un momento, el justo como para entrar masivamente en cápsulas de desembarco y arrinconarlos.

En las primeras cápsulas se encontraba Panther, quién empezó a masacrar especialmente a los Garra del Halcón que se situaban cerca de su posición. Él y sus veteranos Manos de Hierro se adentraron y aseguraron gran parte del exterior de la muralla reforzada de la meseta, y dieron la orden a las otras 3 Legiones de atacar.

Del desliespacio llegó Fúlgruto Droneo, con Hýdracus, Lorgan y Angran junto con sus Legiones. Algo salió mal en los planes de Fúlgruto, pues todos sus refuerzos atacaron a las ahora 5 Legiones leales.

Los Heraldos Azules y los Amos de la Muerte se separaron de la batalla, y sembraron el terror en otras fortalezas renegadas del planeta, dejando a los Reptilianos, Cuervos Vigías y Ángeles Ilusorios toda la faena de masacrar a los traidores de la Meseta de Urgell.

Fue muy fácil derrumbar a las tres Legiones presentes en Urgell, pero Korvus y Réptilus se retiraron. Panther, supuestamente, murió a manos de Halconún; y Réptilus desapareció, cayendo en manos de Konrad Kurze, supuesto hereje que supuestamente apoyó a la causa de Hurtell en Thanathian V.

Cuarto y definitivo ataque: Asedio al Palacio Imperial

La defensa del Palacio flaqueó tras un incesante bombardeo que derrumbó partes de las altas torres de ébano, Sadus y oro. Hurtell y los suyos avanzaban, destrozando todo a su paso. No pudieron con la refinada defensa combinada de Legionarios del Emperador,  Amos de la Muerte y Guardia Carmesí, que se quedaron allí hasta que los Templarios Oscuros y Guardianes de la Tormenta acudiesen y reforzasen la avanzada defensa establezida por los Leales.

Una buena señal para los traidores fue la aparición del que se creía desaparecido Bárbarus junto con los suyos. Llenaron los intercomunicadores de ambos bandos con perturbadores cantos guturales, que enloquecieron a más de un leal. Capturaron el torreón principal del espaciopuerto de La Sala del Lobo y, sin siquiera fortificar sus puestos, se lanzaron a la batalla con sus vehículos de combate. 

La batalla se detuvo cuando un enorme estallido disforme soltó a Doombred, interviniendo Vakurus Doent para matarlo.

El Palacio Imperial estaba muy bien fortificado, pero cuando la Estrella Errante, la nave capital de la Legión de Hurtell, se posó sobre los escudos de la fortificación, todo se vino abajo. Los Redentores Sanguinarios y los Martillos de Terra se adentraron en las defensas, mientras que Terrus Mégnicus, Sanguinium, Vakurus Doent y Vakjala I`Kusovai se adentraban en la Estrella Errante.

La fuerte presencia del Caos en la nave hizo que todos se dispersaran. Vakurus fue el único que llegó por sí sólo, mientras que los demás lo usaron como referencia psíquica, ya que su psique era mucho más elevada que la de cualquier otro Señor Progenitor. Vakjala y Terrus llegaron, y vieron a Vakurus Doent y Hurtell Ésvero luchar. El Emperador se fijó en el dañado suelo de la nave, y destrozado en el suelo, encontró el cadáver de Sanguinium.

La Batalla Final: Luz contra Oscuridad

Hurtell lanzó por los aires a Vakurus, y se dispuso a enterrarle la maza en el cráneo. Entonces, Vakjala, haciendo de ariete, derrumbó a Hurtell. Se lanzó hacia Hurtell, lo cogió del cuello de su armadura y lo elevó con su brazo izquierdo. En el aire, Hurtell le dio un rodillazo en el estómago a Vakjala. Ésto hizo que la armadura pectoral de Vakjala se hiciese añicos.

Un pulso psíquico de Hurtell lanzó a todos, menos al Emperador, por los aires y los acumuló en la entrada, quedando inmóviles. Hurtell se soltó de su padre, y le clavó la garra del brazo derecho en el pectoral. La garra le salió por la espalda, partiendo la columna vertebral del Emperador; pero aún se podía mover.

Vakjala hizo un esfuerzo para extraer su guadaña de doble filo de plasma que tenía, pero fue paralizado al Hurtell cortarle la mano derecha. Con la izquierda, Vakjala amputó la pierna derecha de Hurtell y le segmentó el tórax en varias partes, mientras que Terrus Mégnicus y Vakurus Doent recuperaban la consciencia. Veían cómo Hurtell le clavó la maza, con las pocas fuerzas que le quedaban, en el hombro derecho del Emperador. Pero éste, muy enfadado con su hijo, lo tiró al suelo y le clavó la guadaña en el cráneo, extrayendo brutalmente la columna vertebral de Hurtell y lanzándola por los aires.

Ya muerto, el Emperador ordenó a su hijo y a Vakurus abandonar la Estrella Errante. Allí, se sentó en una de las sillas de control, y tras unas leves lamentaciones sin importancia, activó la autodestrucción de la barcaza de los herejes. No se sabe cómo consiguió salir, pues la explosión fue cosa de 10 minutos.

Secuelas de la Herejía de Hurtell

La Herejía de Hurtell dejó grandes secuelas en el Imperio. Todo lo que Vakjala I`Kusovai había creado durante varios milenios se desmoronó en 7 años. El Emperador estaba muy enfadado con los traidores, y lanzó una imparable cruzada que los obligó a todos a retirarse al Mirador Infernal.

A diferencia de lo que otros, como Nair Dsan, hubieran hecho; Vakjala destrozó mundo tras mundo para expulsar a los traidores de sus hogares. En cambio, Fúlgruto Droneo y Terrus Mégnicus juntaron ideas para redactar una 4 edición del Codex Neptunis, y así establezer un nuevo orden.

La Herejía no sólo afectó a 7ima Columna. Afectó el transcurso del tiempo, de la historia en sí. A partir de este momento, sólo el Emperador podía autorizar la creación de un Regimiento, Flota o Capítulo; o en su defecto, el resto de Altos Mandatarios Imperiales.

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