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—Como se entere la Almirante Suprema, nos matará ella misma...- dijo Neer'Zasek vas Ilehia.

—Tranquilo, antes habremos huído.- respondió algo irritado Huro'Zodah vas Mothech.

Acababan de ver cómo un crucero mediano clase Kivv'ana de la Flota Viajera era abordado por dos Desgarradores clase Carroñero; y no habían hecho nada. Neer estaba nervioso, sabía que; pese a su estado de exiliado, a la Almirante Suprema Thail'Nroman nar Annunaki le encantaría matarlos. En cambio, Huro se mostraba tranquilo; pese que estaba irritado por no poder haber hecho nada para salvar al Aledei, el Kivv'ana que acababa de ser destrozado.

Normalmente, la máscaras ambientales de todos los kuartians son; o bien plateadas y totalmente opacas — al menos por fuera — o de un morado muy oscuro, que; a diferencia del plateado que no dejaba ver nada, a través de ellas se podía apreciar a grandes rasgos la constitución facial del portador. La de Huro era de un color plata, apta para misiones de infiltración. En cambio, la de Neer era verde fosforescente. Neer se había sometido a aumentos biológicos para poder adaptarse a cualquier tipo de iluminación.

—¿Qué haremos?—Inquirió Neer.—¿Alguna idea?

—Saltar al desliespacio. A la Ciudadela, si hace falta.

Los Kuartians fueron exiliados de Rrannok por un error, al haber conectado las "conciencias" de los Pressien, aún en estado de I.V — Inteligencia Virtual — y haberlos transformado sutilmente en I.A — Inteligencia Artificial —. Los Kuartians recibieron la ira de todas las naves Pressien, y nadie; o más bien casi nadie, les escuchó. Rrannok quedó devastado, aunque los Pressien reconstruyeron gran parte de las ciudades que sus progenitores — a los cuáles llaman "Creadores" — habitaban antes de ser expulsados. Ahora, los Kuartians eran vistos como parias por su error; y nadie confiaba en ellos... Al menos, no hasta que Thail'Nroman nar Annunaki, Marc-231 y el resto de la tripulación del UNSC Annunaki detuvieron a los Insurtores y al Dictador en el 2.537.

—Ya verás— Dijo, con un tono sarcástico, Neer.— como cuando encendamos el motor desliespacial no atraeremos a ningún desgarrador.—Huro miró a Neer rapidamente, y se comenzó a reir sin motivo aparente.— ¿Por qué ríes?

—Es que no sé si reirme o llorar— Respondió Huro, aún riéndose.

—¿Sabes el cargamento que tenía la Aledei?— dijo con un tono áspero, más de lo que quería, Neer. Comenzó a hablar con una exaltación exagerada — ¡Un maldito núcleo de un Tirano! ¡Podríamos haber acabado con todos los Desgarradores con éso! — Se relajó un poco y tomó aire. Señaló los restos de uno de los dos Carroñero que intentaron abordar la Aladei.— Podríamos haber sido readmitidos si hubiésemos abordado la nave y nos hubiésemos llevado el núcleo.

—Pero sabrían que nosotros habríamos abordado la nave.— Dijo Huro inquisitivamente. Huro comenzó a ponerse también nervioso; no paraba de dar pequeños golpes insignificantes en el panel de la nave con dos de sus tres dedos.— ¿Sabes qué?— Dijo al final Huro.— Vayamos a cualquier lugar y desagámonos de esta tragedia.

—¿Estás loco? Dhen...— Tras las palabras de Neer, se hizo un incómodo silencio. La mejor traducción de "Dhen" que existe es "Joder". — Y bien, ¿Reach?

—Me parece bien. Vamos.

—Cuando quieras.

—Saltemos ya.— Dijo Neer, y automáticamente deslizó la palanca desliespacial. La Igulu robada por Neer y Horu hace no más de 10 años saltó hacia Reach. El planeta, antes controlado por la UNSC, ahora no tenía ni una sola señal de vida. Lo mismo se podría decir del sistema Epsilon Eridani.

Reach fue atacado hace 4 años por los Desgarradores. La Igulu de Neer, la Hoduso; "Fugaz" en Keeliash, pasó al lado de los escombros de una nave. La zona estaba altamente contaminada por la radiación de una explosión nuclear de 5.000 megatones, y las barreras cinéticas de la patrullera pudo hacer frente a la radiación sin problema.

La Hoduso se paró al lado de los escombros de una fragata y se camufló. En el casco se podía apreciar el nombre "UNSC Status Quo Show". Algunos escombros orbitaban Reach, mientras que otros hacía tiempo que se habían precipitado a la superfície del planeta por el efecto de la gravedad. <<Todo lo que sube, baja>>, pensó Neer.

—Bien. ¿Adónde vamos ahora?— Dijo relajado Huro.

—Debemos conseguir armar nuestra nave.— Dijo Neer.— Lo marcaría como Prioridad.

Huro carraspeó.

—¿Y dónde encontramos armamento barato para una nave que no puede sostener armas pesadas?

—Obviamente, a Finalis Omnis.— Dijo con un tono relajado Neer.

—¿Me llamas a mí loco? Kehlia... Deberías mirarte.— Dijo riéndose Huro.

—Ahí es donde encontraremos todo tipo de armamento a un precio relativamente barato.

—Sí...— Respondió desanimado Huro.— Por lástima, no hay lugar mejor para comprar cosas a bajo costo.

—Vamos.

—No, espera. Me gustaría ver primero si hay alguna nave kuartian en las cercanías. Ya sabes, el Almirante Marc está empeñado con volver a Reach.— Advirtió Huro. Neer miró a Huro y se encogió de hombros. Tras ello, inició un barrido para identificar naves en un radio de 40.000 kilómetros.

—Escombros... Escombros... Y más escombros...— Dijo monótonamente Neer. De repente, se sobresaltó de su asiento y señaló una nave en el rádar.— ¡Mira éso! Es una nave humana...

—Analízala.— Ordenó Huro. El escáner proyectó un nombre en forma de holograma. Se podía leer "UNSC Annunaki II". Huro y Neer se asustaron. Luego, al relajarse; ambos intercambiaron miradas durante un momento.

—Dhen, hay que irse ya.— Advirtió Neer, acomodándose en su asiento.

La nave se descamufló para entrar de nuevo al desliespacio y alejarse a toda velocidad de Reach. Pero una transmisión les comenzó a llegar.

—Al habla el comandante Marc Uchiha Shinigami, capitán del crucero pesado clase Harrier UNSC Annunaki. Identifíquense, patrullera ligera clase Igulu.— La comunicación tenía estática debido a la radiación de la órbita de Reach.

—Eh... Ésto... Al habla el capitán de la Hoduso, Neer'Zasek nar Hoduso.— Contestó nervioso y con incertidumbre Neer.

—¿Hoduso? La Flota Viajera os creía destrozados desde hace 10 años.— Marc hablaba con incertidumbre, también.— ¿Qué hacen aquí?

—Estábamos... Buscando señales de los Desgarradores.

—Me parece correcto. Sigan, si quieren.— Marc comenzó a hablar seguro.

—Ya habíamos terminado. Íbamos a Finalis Omnis, a... repostar allí. Ya sabe, el combustible es barato.— Neer estaba nervioso. <<Bosh'tet, no te delates>> pensó Neer.

—No les molestaré más. Kehlia se'Lai.

—Kehlia se'Lai.— Neer estaba notoriamente sorprendido.

La nave por fin se dirigió a Finalis Omnis, acercándose cada vez más a la imnensa estación espacial. Finalis Omnis estaba construída sobre los restos de un meteorito al cuál ya se le habían extraído todos los minerales. Se cree que esta estación espacial fue construida en su momento por los Míticos, como una estación de escucha.

La Hoduso se aproximó a un hangar de Finalis Omnis y aterrizó sin que nadie se diera cuenta. En Finalis Omnis, no había chequeo de seguridad ni nada parecido.

—Tengo un contacto que nos puede proporcionar armamento.— Dijo Neer.

—De acuerdo... Pero procura hacer que no nos mate.— Respondió burlón Huro.

Capítulo I

Finalis Omnis estaba repleto de criminales. No había nada que se superpusiera sobre ellos; salvo grandes bandas de criminales, como es el caso de los Colmillos Oscuros o los Corsarios Rojos. No se sabía quiénes fueron sus primeros habitantes, ni si los actuales residentes serían los últimos; sabiendo los difíciles tiempos por los que la Existencia estaba pasando.

—¡Mira por dónde vas!— Tras chocar contra un Seph de más de 3 metros de altura sin darse cuenta, Jorl Brandar se dio cuenta de dónde estaba: En un verdadero purgatorio de criminales, engreídos, asesinos y corruptos. —La próxima vez te arrancaré la cabeza y jugaré a los bolos con ella.— El Seph soltó una malévola risa mientras se perdía en la muchedumbre.

<<Llego tarde...>> Se dijo a sí mismo Jorl. Las calles de Finalis Omnis estaban casi siempre repletas de gente, y los asesinatos a luz del día eran algo freqüente. Jorl se dio prisa: Tenía una cita y no podía llegar tarde. Llegó a un punto en el que se interconectaban 4 grandes arterias de la estación, y; en el medio, había una enorme tienda de armas. Tomó la vía posicionada a su derecha evitando chocar contra algún otro tipo que le amenazase.

De repente, tuvo la sensación de que alguien le seguía. No le pudo diferenciar entre la multitud, pero supo que alguien se había fijado en él. Se dio cuenta de que había un callejón oscuro sin salida cerca suyo; se aseguró de que no había nadie que le estuviese mirando y corrió hacia él esquivando todo tipo de ser vivo que se le ponía en el camino como una bala.

Se escondió tras un contenedor de basura y se cubrió la nariz con su camiseta para evitar oler el hedor que desprendía. Vio una sombra acercarse; y empuñaba una pistola. Parecía ser una Magnum, un arma versátil y eficaz de la UNSC. Se armó de valor y se lanzó hacia la figura, agarrándola y sin parar de correr, hasta tirarla al suelo. Luego, le quitó a la fuerza la pistola y le apuntó a la cabeza de la figura. Se quedó pensativo al ver quién era y le apretó del cuello con fuerza.

—¿Quién eres?— Gritó sordamente Jorl. —¿Para quién trabajas?

—Neer.

—¿Trabajas para Neer?

—Soy Neer. — El Kuartian tosió y su sintetizador se iluminó.

Jorl dejó de hacerle fuerza y se incorporó, sin ayudar a Neer a incorporarse. Luego, le tiró la Magnum — una M6D, muy bonita y potente — y le miró.

—¿Así que tú eres Neer? Tu nombre me parecía de un Élite.

—¿Élite?— Preguntó extrañado Neer. Neer guardó su pistola en una de sus muchas cintas del traje ambiental.

—San... Sangheili.— Jorl estaba acostumbrado a llamar a los Sangheili como "Élites", un apodo que los humanos le daban a la especie que les conquistó cosa de 500 años atrás.— Dijiste que quedaríamos en el Antro de Dij'ver.

—No confiaba en que vinieses solo. Sé para quién trabajas, Jorl. Y Linhus no me convence.— Dijo seguro de sí mismo Neer. Neer se dio la vuelta y salió del callejón. Jorl le siguió.— Conozco un lugar donde no nos verán.

Ambos se dirigieron a un lugar que Neer conocía. Entraron en un bar, y lo primero que distinguió Jorl era un fuerte olor a Génebrac de Fenris. Se fueron a una zona VIP.

—¿Os conocéis el dueño y tú?— Preguntó curioso Jorl.

—No, simplemente le pago para que no me moleste.— Respondió tranquilo Neer.— En sí, representa que Ker'yiu Ath es buena persona.

Jorl pensó que el dueño del bar era un Inik, pero no se molestó en preguntarlo. Los dos se sentaron, y tras un momento; una camarera vino y dejó dos cervezas.

—¿No vas a beber?— Dijo Jorl.

—No. No puedo.

—¿Por?

—Cualquier cosa con una bacteria puede matarme o hacerme caer gravemente herido...— Dijo desilusionado Neer.

—¿Hablas en serio? ¿En tan mala situación estáis?

—No, si no; ya habríamos muerto hace mucho.— Bromeó Neer.

<<Ojalá fuera así, cabrón...>> pensó para sí Jorl. Fue a beber su cerveza cuando se detuvo a olerla. Se extrañó y la apartó.

—Yo tampoco beberé.— Dijo con una mueca despectiva Jorl.

Neer se rio.

—Y bien, ¿cuándo hacemos el intercambio?— Dijo Neer.

—Primero dame los datos.— Dijo agresivamente Jorl.

El sintetizador de voz de Neer emitió un áspero sonido, parecido a un suspiro. Jorl se enfadó, ya que pensaba que el kuartian no iba a ceder los canales de comunicación de la Flota Viajera. Pero, tras un momento de reflexión, Neer habló.

—No los tengo.— Jorl golpeó la mesa con el puño, maldiciendo al kuartian.— Pero conozco alguien que sí los tiene.

—¿¡Cómo es que no los tienes!? ¡Por el Emperador, eres un Kuartian!— Respondió bruscamente Jorl.

—Me... Me exiliaron de la Flota Viajera hace cosa de 10 años.

<<Arrogante cabrón hijo de puta, preferiría estar en casa que con un repugnante estafador como Neer.>> pensó Jorl, evitando insultar a Neer. Jorl no se llegaba a imaginar la cantidad de delitos que Neer habría cometido como para que lo exiliaran: ¿Cuántos? ¿De qué tipo? ¿Asesinatos, abordajes, secuestros...? ¿Violaciones, aunque su sistema inmune sea "muy débil"? El punto de vista de los Kuartians que tenía Jorl era extremadamente negativo; pues los veía a absolutamente todos como unos criminales que deberían haber sido exterminados hace muchísimo. Eran, según él, una aberración contra el Imperio.

Neer notó el enfado de Jorl y suspiró.

—Dime, ¿por qué te exiliaron?— Preguntó indignado Jorl.

—¿Conoces a los Recolectores?— Susurró Neer.— Se dice que están más allá del relé desliespacial de Finalis Omnis.

—Son un mito.

—Éso mismo pensábamos de los Desgarradores, y ahora nos están masacrando.— Respondió Neer.— Me ofrecieron una... "jugosa" cantidad de dinero si les daba lo que querían.

Jorl se rio a carcajadas.

—¿"Jugosa"? ¿Cuánto?— Preguntó riéndose Jorl.

—Varios miles de Monzos.— Dijo friamente Neer.

Jorl se puso serio de golpe, intentando procesar la información. "Varios miles de Monzos". Éso equivale a varios miles de millones de dólares actuales.

—¿Qué querían?

—12 kuartians puros, que jamás se hayan puesto un traje ambiental y que no superen los 20 años terranos.

—Já, ¿por qué iban a querer éso?

—No tengo ni idea. Se los dí, me dieron el dinero y automáticamente me exiliaron. No sé por qué los querían, pero los Recolectores siempre piden cosas muy extrañas.— Dijo Neer.

—Es verdad: 12 pares de Seph sin alma, 2 humanos de 6 dedos en las manos, 5 pares de Surthen zurdos, 4 Precursores hijos de Dinastías enemistadas... Me dan mala espina, pero no creo en que existan.

—Sí que existen. Los ví con mis propios ojos.— Dijo riéndose el kuartian.

—Sí, lo que tú digas.— Dijo incrédulo Jorl.— Y bien, ¿me dirás a quién puedo acudir para tener los códigos de la Flota Viajera?

Neer asintió exageradamente, alegre de que la negociación volviese a ser el tema principal.

Capítulo II

—¿Cuánto queda para llegar a la Ciudadela?— Insistió Linhus.

—Menos de 1 hora, señor.

—Muy bien. Preparad a la flota. Y...— Linhus hizo una malévola sonrisa.— no os olvidéis de armar las naves.

—Con el debido respeto, señor; pero dudo que consigamos hacer algún rasguño a la Ciudadela.— Inquirió preocupado el timonel.

—Dá igual, nuestro objetivo es llamar la atención de los Desgarradores y hacer que maten a todos.— Linhus se levantó de su asiento.— ¿Then?

Un Sangheili se acercó a Linhus. Portaba una armadura de capitán general completamente blanca, excluyendo los motivos de color negro y el refuerzo de las mandíbulas, de color dorado grisáceo.

—¿Sí, señor?

—¿Y 'Mdama?

—No lo sé. Su flota se perdió en el desliespacio de travesía a la Ciudadela. Aunque creo que su plan para hacerse pasar por un comandante de flota leal al Covenant funciona.

—De acuerdo. He de asumir que estarán a punto de tenderles una emboscada.— Linhus crugió sus nudillos y se dirigió al hangar. Then le siguió

Linhus se colocó su vestimenta de Acechador y se armó con sus pistolas de plasma ocultas y sus dos espadas; a parte de su escopeta ligera. Then cogió y miró su espada de energía; se la arrebató a un fiel al Covenant poco después del ataque a Gran Caridad del 2.543. Linhus miró a su acompañante, quien asintió con la cabeza. Entonces, ambos se dirigieron al hangar y se subieron a una Thunderbird del Adeptus Neptunis robada; la cañonera "Ave Rapaz" de los Lobos Lunares.

—Prepárate para arrancar la nave. Caín, ponme con Jorl.— Ordenó Linhus.

La I.A de la RA Orpheus, Caín, se proyectó.

—Señal establecida, Linhus.— Dijo monótonamente la I.A

—Jorl, ¿qué tal todo por Omnis?

—Fatal, jefe. El kuartian nos mintió, no tiene los datos. Aunque asegura conocer a alguien que los tiene.— Jorl suspiró.— Cómo me encantaría deshacerme de ese hijo de la gran puta, de verdad.

—Ya nos encargaremos de él luego, Jorl. Consigue los datos como sea, he de dejarles un regalo a nuestra amiga Thail. Ya sabes, de ésos que hacen "¡boom!".

Jorl no pudo evitar soltar una sonora carcajada.

—Me pido colaborar en la operación.— Sugirió Jorl.

—Ahora mismo vamos a atacar la Ciudadela. La flota de Jul 'Mdama debe estar ya en posición.— Dijo relajado Linhus, ignorando el chiste anterior.— Ya de paso, aprovecha para despistar al Annunaki como sea y evitar que vengan a la Ciudadela.

—¿Cómo?

—Tengo una idea.— Interrumpió Caín.— Le he enviado los datos de la UNSC que intercepté cuando... "nuestra amiga" Thail envió cientos de miles de archivos "accidentalmente" a la Flota Viajera.

—¿Quiere éso decir que Thail trabajó para nosotros?— Jorl se alarmó.

—No. Caín ya es viejo, y tiene delirios. Nunca contraté a Thail, y creo que jamás hubiera cedido un solo byte de información sobre los Insurtores o la Flota Viajera.

De repente, se hizo el silencio.

—¿Jorl? ¿Sigues ahí?

—Sí, Linhus. Aunque deberé dejarte, Neer está cerca.

—Suerte.

—Abajo el Imperio.— Dijo Jorl.

—Arriba los Acechadores.— Prosiguió Linhus.

La Ciudadela era una gargantuesca estación espacial situada en el exterior de la galaxia, concretamente en el suroeste. Medía 1 millón de kilómetros, y tenía su propia flota de defensa; aunque actualmente estaba combatiendo a los Desgarradores en múltiples frentes.

Las 1.000 naves que seguían al RA Orpheus salieron del desliespacio, y se encontraron junto a unas 600 naves del Covenant.

—¿Hermano Linhus?— Una transmisión, era Jul 'Mdama.

—'Mdama, pensaba que los Desgarradores os habían confundido con los Leales. ¿Listos?

—Sí.— El Sangheili dijo algo en su idioma y su flota comenzó a abrir fuego a todas las naves que se le opusieron.

La flota de Linhus abrió fuego sin cesar. Algunas naves explotaron debido a la sobrecarga térmica de tantos disparos seguidos. La poca defensa de la Ciudadela — no más de 2 flotas, una HGN y otra VGR — no tuvieron nada que hacer frente a los disparos.

El Carguero de Asalto de Jul 'Mdama se precipitó sobre uno de los 5 brazos de la Ciudadela, describiendo enormes círculos al rededor de un supercrucero Seph clase Providencia y desapareciendo en una inmensa explosión; para poco después reaparecer y destrozar él solo la nave.

—¿Alguna anomalía?— Dijo Linhus.

—No, Linhus.— Respondió Then.— Aunque la nave de Jul 'Mdama está enviando falsas transmisiones al UNSC Annunaki. Dudo que funcione.— El Sangheili suspiró.— Atacaremos la superfície.

—De acuerdo.— Respondió Linhus.— Avisa a Jul.


La patrullera Kitach de la patrullera Igulu Honuru aterrizó en la superfície de un desértico planeta congelado conocido como "Eta Carinae II" por los humanos. El planeta no debía medir mas de 4.000 kilómetros, y su atmósfera era muy ténue. Un warthog de la UNSC que el capitán de la Honuru compró hace tiempo descendió de la Kitach. A bordo, Fedas'Deer nar Honuru, Ylu'Reak nar Honuru y Kalhee'Tufh nar Honuru se dirigían al encuentro con un enemigo de la Flota Viajera.

Fedas desconocía por qué el capitán de la Honuru aceptó el trato de cambiar información con Neer, sabiendo lo que hace una década cometió. Aun así, no pudo reprocharle la orden y se dirigió como la líder de la expedición en Eta Carinae II. El warthog se paró en seco a 100 metros del punto de encuentro. En la lejanía, Fedas pudo divisiar otro transporte. Era un Kadonis del Imperio de 7ima Columna, e intuyó que Neer iba a bordo.

El Kadonis se paró a 20 metros de ellos. Ylu y Kahlee apuntaron al kuartian que se bajó; efectivamente, era Neer.

—Ya les veo. Cuando os ordene, disparad.— Dijo Jorl por el comunicador mientras cargaba su rifle de precisión SRS99-S5 AM de la UNSC.

Fedas ordenó que bajaran las armas. Se acercó más a Neer y le apuntó discretamente en el abdomen con una pistola de plasma reducida del Adeptus Neptunis — una PP-41 muy cara — y le ordenó poner las manos en la nuca. Neer, nervioso por si el disparo de plasma le desintegraba el bazo y parte de los pulmones, cumplió las órdenes que Fedas le dio.

—No te muevas.— Dijo imperativamente Fedas. Su voz era áspera, más de lo que Neer se imaginaba. Para ser una kuartiana, que tenga una voz áspera y ronca; y no suave y constante como es normal, quería decir que había estado mucho tiempo en la primera línea; sea contra los Pressien o contra cualquier otro enemigo.

—Vengo solo. Tranquila.— Neer intentó convencer a Fedas, pero ella no se lo creyó.

—Te llevaremos a la Kitach y te interrogaremos allí. Luego, te pagaremos.— Fedas habló algo más tranquila, pese que no bajó la guardia. Ylu se fijó en que el Kadonis tenía una bahía de cargamento.

—Fed, ¿revisamos su bodega de carga?— Dijo Ylu. "Fed" es como conocían en la Kitach a Fedas. En Keeliash, "Fed" quiere decir "Imperativo".

—De acuerdo. Kalheee, asegúrate de que no haya nada allí.

—Muy bien.

Jorl apuntó al cargamento con su rifle de precisión. Cuando vio que Kalhee se acercó mucho y lo abrió, disparó. El disparo probocó una explosión grande que sacó a todos volando, incluído Neer. A Kalhee se le había roto la mascarilla. Un segundo disparo acabó por reventarle la cabeza en miles de pedazos.

—¡Todos! ¡Abrid fuego, pero no matéis a Neer!— Jorl cerró su comunicador— Aunque podéis hacerlo si queréis...

Fedas se dio cuenta demasiado tarde. Intentó huir al warthog, pero un disparo le desintegró la rótula. Intentó arrastrarse lo más rápido posible, evitando sentir el dolor. Fue de esta manera como no sintió la bala que le perforó el cráneo y acabó con su vida.

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